Eterno Refugio Fátima LA VERDADERA HISTORIA Primavera de 1916

FÁTIMA LA VERDADERA HISTORIA

Como pasó. Tomadas directamente de las Memorias de Lucía y comprobadas por Ella personalmente. Ella continua viva hoy y es una monja, Hermana María Lucía de el Inmaculado Corazón.

Primavera de 1916

Lucía como usualmente estaba afuera en el campo con las ovejas. Esta vez, sus pequeños primos, Jacinta y Francisco eran sus acompañantes y compañeros de juego.
"Fuimos con las ovejas a la sección de tierra de mi Padre que linda a los pies de Cabeco" "…..Jugamos solo un poquito, cuando un fuerte viento zarandeó los arboles, y nos hizo levantar la vista para ver que es lo que estaba pasando por que el día estaba sereno. Allí arriba de los arboles hacia el Este, comenzamos a ver una luz, mas blanca que la nieve. Tenia la forma de un hombre joven, transparente, mas brillante que un cristal traspasado por los rayos del sol." Lucía trataba de describir cada detalle de la apariencia. "Como se iba aproximando comenzamos a distinguir sus rasgos.
Estabamos tan sorprendidos y medio absorbidos, que no podíamos decir una palabra. El vino cerca de nosotros y dijo:

¡ No temáis ! Yo soy el Angel de la Paz, rezad conmigo!

" El Angel se arrodillo en el suelo inclinándose muy bajo. Por alguna inspiración, ellos le imitaron y repitieron las palabras que le escucharon pronunciar:
" Mi Dios, yo creo , yo adoro , yo espero, y yo Te amo. Te ruego perdón a Ti, por aquellos que no creen, que no adoran, que no esperan, y que no Te aman." El repitió esta oración tres veces. Entonces se levanto y dijo: " Rezad de esta manera. Los Corazones de Jesús y María están atentos a la voz de vuestras suplicas."
."Fue mientras estabamos descansando, durante el temprano atardecer, que el Angel nos visito otra vez "
Lucía explica que pasó: ¿ Que es lo que estáis haciendo ? El Angel de repente apareció al lado de ellos "Rezad! Rezad muchisimo! Los Corazones de Jesús y María, tienen designios de Misericordia para vosotros! Ofrecer incesantemente al Altísimo oraciones y sacrificios! ¿ Pero como podemos sacrificarnos nosotros ? dijo Lucía. "Ofrecer arriba todo cosa que esté en vuestras fuerzas como un sacrificio a El Señor en un acto de reparación por los pecados en los cuales El es ofendido; y como suplicación por la conversión de los pecadores. Invocando Paz para vuestra tierra. Yo soy su Angel guardián; El Angel de Portugal. Por encima de todo, aceptar y llevar con sumisión los sufrimientos que El Señor os pueda mandar."

 PÁGINA ÍNDICE     PROXIMA PAGINA